La razón de las actualizaciones tienen un solo objetivo, la seguridad. Si bien las actualizaciones no son muy cómodas, su razón de ser las justifican ampliamente. Según un informe de la empresa Duo Security, más del 50% de dispositivos Android tienen vulnerabilidades sin corregir.
Los datos están obtenidos de los usuarios que instalaron una aplicación llamada X-Ray, que escanea el teléfono buscando fallos de segurida. A pesar de lo que pueda parecer, no es un resultado descabellado. Sólo el 1.2% de los dispositivos Android tiene la última versión, Jelly Bean. Ice Cream Sandwich, sólo un 22% tiene acceso a una versión actualizada. Imaginaos que en GingerBread se encontró una vulnerabilidad que lleva ahí desde los principios de Android: el porcentaje de teléfonos vulnerables sería incluso mayor de lo que dice Duo Security.
Ahora bien, a quien le adjudicamos la responsabilidad? al fabricante o al usuario?, es una simple respuesta, ya que Google puede corregir una vulnerabilidad en el código, pero, ¿de qué le sirve sacar un parche rápido si los usuarios no lo van a recibir? Y eso contando, claro está, con que la vulnerabilidad esté en el código de Android y no en el que hayan añadido o modificado los fabricantes y operadoras.
Creo que Google tiene que establecer una política de actualizaciones estricta, case obligatoria, no sólo por comodidad de los usuarios sino también por su seguridad. Tiene que ser capaz de enviar actualizaciones de seguridad y no sólo a la última versión, sobre todo con la adopción que están teniendo.
In: Andorid